El nuevo Gobierno de Colombia, encabezado por el presidente Abelardo de la Espriella, inició este sábado con una serie de ataques con explosivos contra estaciones policiales y peajes municipales en distintas regiones del país, apenas un día después de su investidura en Cali.
Ataques simultáneos en varias regiones
El primer atentado ocurrió en la madrugada, cuando un grupo no identificado destruyó un peaje en construcción en la Vía Panamericana, entre Popayán y Cali. Horas más tarde, otro ataque con un vehículo cargado de explosivos impactó un peaje en construcción en Santander de Quilichao (Cauca), dejando dos guardias de seguridad heridos.
La violencia se extendió al departamento del Cesar, donde un ataque con drones contra la subestación de Policía San Roque provocó la muerte del subintendente Argemiro Rodelo Canchila, con 18 años de servicio en la institución. “Este crimen no quedará impune. Los responsables serán encontrados y enfrentarán todo el peso de la ley”, afirmó De la Espriella.
En Antioquia, el gobernador Andrés Julián Rendón denunció otro ataque con drones contra la estación de Policía Porce III, atribuido al Frente 36 de las antiguas FARC, bajo el mando de alias Calarcá. Aunque no hubo heridos, el hecho fue calificado como una “provocación al nuevo Gobierno”.
Respuesta del Ejecutivo
De la Espriella, quien en su discurso de investidura prometió combatir “sin tregua” al narcotráfico y la guerrilla, anunció la captura de Héctor Bastidas, alias Bonito, segundo cabecilla de los Comandos de la Frontera, grupo armado ilegal vinculado a la disidencia de las FARC conocida como Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano (CNEB).
“La Fuerza Pública está actuando para recuperar la seguridad y la tranquilidad de los colombianos. A los delincuentes se les acabó la impunidad. La autoridad del Estado se respeta”, escribió el mandatario en su cuenta de X.




