Al menos siete personas murieron entre la noche del lunes y la madrugada de este martes tras un ataque perpetrado por bandas armadas vinculadas a la coalición Viv Ansanm en una comunidad del sureste de Haití.
El hecho ocurrió en la localidad de Seguin, en el municipio de Marigot, donde los atacantes incendiaron la comisaría y al menos dos vehículos de la Policía Nacional de Haití (PNH). Según informaciones preliminares, el ataque habría sido una represalia por la detención de un allegado a las bandas.
El alcalde de Marigot, René Danneau, explicó que las víctimas eran residentes que integraban una brigada comunitaria que colabora con la policía en la lucha contra los grupos armados.
Este nuevo episodio de violencia incrementa el riesgo de que el departamento del sureste caiga bajo control de las pandillas, como ya ha ocurrido en otras zonas del país, incluyendo el Oeste, Centro y Artibonite.
La situación de seguridad en Haití continúa deteriorándose. A finales de marzo, al menos 70 personas fueron asesinadas en ataques similares en Artibonite por el grupo armado Gran Grif, en un contexto de violencia que, según datos de la ONU, ha dejado más de 5,500 muertos entre marzo de 2025 y enero de 2026.
Ante esta crisis, se ha iniciado el despliegue de una fuerza internacional respaldada por la ONU, con la llegada reciente de tropas extranjeras para apoyar la lucha contra las pandillas y tratar de restablecer el orden en el país.




