El portaviones estadounidense USS George Washington llegó a Oriente Medio junto con su grupo de ataque para relevar al USS Abraham Lincoln, que acumula más de seis meses de operaciones en la región, informó este jueves el Comando Central de Estados Unidos (Centcom).
El grupo de combate del George Washington ingresó el miércoles en la zona de operaciones del Centcom como parte de un despliegue programado. El mando militar difundió además una imagen del portaviones mientras navegaba por el mar Arábigo, con tripulantes realizando labores en la cubierta de vuelo.
El relevo se produce en medio de una creciente tensión entre Estados Unidos e Irán y después de que familiares de marines del Abraham Lincoln denunciaran presuntos problemas a bordo, entre ellos escasez de suministros, contaminación del agua y un deterioro de la salud mental de algunos integrantes de la tripulación.
Senadores demócratas también solicitaron explicaciones sobre informaciones que apuntan a que varios tripulantes habrían intentado arrojarse por la borda.
Gobierno de Trump rechaza las denuncias
El presidente estadounidense, Donald Trump, restó importancia a las críticas sobre las condiciones del Abraham Lincoln y afirmó que el portaviones no llevaba desplegado el tiempo suficiente para justificar las denuncias.
Por su parte, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, sostuvo que las informaciones sobre el buque fueron “tergiversadas” y aseguró que el Pentágono garantiza los recursos necesarios para los barcos, sus tripulaciones y sus comandantes.
El USS Abraham Lincoln partió de San Diego en noviembre de 2025 y, tras atravesar el océano Pacífico, llegó al Índico a principios de este año. Durante su despliegue realizó únicamente dos breves escalas para reabastecerse, en Guam en diciembre de 2025 y en Omán en julio de 2026.
La llegada del USS George Washington ocurre mientras Washington mantiene una fuerte presencia naval frente a Irán, en un contexto marcado por el conflicto entre ambos países, el estancamiento de las conversaciones de paz y las restricciones al tráfico marítimo en el estratégico estrecho de Ormuz.
Teherán mantiene cerrado el paso como medida de represalia, lo que añade presión a una situación regional que continúa siendo altamente tensa.




